Voluntariado Social

Desde el Colegio Mayor y en colaboración con la ONG Cooperación Internacional atendemos a gente sin recursos: desayuno solidario, visitas a centros de mayores, recogida de alimentos, etc.

VOLUNTARIADO SOCIAL

Descripción

Desde el Colegio Mayor y en colaboración con la ONG Cooperación Internacional atendemos a gente sin recursos: desayuno solidario, visitas a centros de mayores, recogida de alimentos, etc.

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Voluntariado en Tánger

 

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Quizá la ciudad de Tánger no sea un ejemplo de belleza arquitectónica y de limpieza en las calles. Alguno se asustaría si viese cómo es el mercado, la conservación de los alimentos, el tráfico por las calles... Sin embargo, encierra otras maravillas, más difíciles de ver, como la Casa Familiar Nazaret, destinada al cuidado y atención de personas con discapacidad profunda de origen marroquí.

Nuestra llegada a Tánger fue todo menos normal. Tras un  viaje tranquilo por las carreteras españolas y un trayecto en ferry desde Tarifa hasta Tánger, en el puerto disfrutamos de un comité de bienvenida que, a cambio de un “módico precio”, nos permitió acceder a la ciudad...

Conseguimos llegar a nuestro alojamiento, Casa Riera. Este singular edificio, enclavado a pocos metros de la plaza 9 de Abril y muy cerca de la medina, es el lugar donde las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Inmaculada Concepción desarrollan su labor en Tánger. Cuenta con aulas donde profesoras musulmanas imparten clase a los niños marroquíes); también posee habitaciones donde pudimos alojarnos. El trato por parte de las hermanas fue cariñoso y acogedor: gran parte del éxito de este viaje se debe a ellas y a los cuidados que nos brindaron. Por supuesto, sin la ayuda de la ONG Cooperación Internacional poco habríamos hecho...

A cinco minutos de nuestro alojamiento, y muy cerca también de la plaza del 9 de Abril, se encuentra Casa Nazaret. Viéndola desde la calle, uno sería incapaz de imaginar la tremenda labor que los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca desarrollan en su interior, en colaboración con personas contratadas de Tánger. En este lugar se desarrollan dos proyectos: el proyecto de apoyo a personas con discapacidad profunda Dar al Baraka; y el proyecto de integración de menores Al Basma.

Allí pasamos los momentos más gratificantes del viaje. En primer lugar conocimos al hermano Míkel, una de esas personas increíbles a las que Dios llama para que se entreguen a los demás, y que responden con total generosidad. Tampoco podremos olvidar a Luisito, Sofia, Omar, Nordit, Leyla… y algunos más que también nos sirvieron de ejemplo a la hora de cuidar y atender a…

Atender a ¿a quién? A Hamed, Tahiri, Faysal, Hicham, Bilal, Hussein, Khalid, Youssef… y otros cuyos nombres todavía tenemos en la memoria, y cuyas caras siempre recordaremos. Personas cuya única exigencia para con nosotros fue que les quisiéramos, y que a cambio nos pagaron con la misma moneda. Desde luego, no nos lo agradecieron con palabras (por su discapacidad, para ellos es imposible), pero sí con innumerables gestos de afecto: los abrazos del tambaleante Youssef, los presentes en forma de tapa y pinzas de Faysal, la peculiar risa de Khalid...

También disfrutamos de Tánger y de otros lugares de Marruecos. Paseos por las calles llenas de puestos del zoco; excursiones a lo alto de la medina, a la Kashba, para disfrutar de una vista imponente del Atlántico; incursiones en playas cuyos vientos y arenas nos permitieron comprender un poco mejor a los tuaregs; partidos de fútbol contra chavales que nos hicieron correr como conejos… Ha sido un comienzo de verano impactante y lleno de novedades.

Pablo